El rey Josías inició las reformas religiosas. A los 26 años encontró la ley de Dios en el templo. Cumplió el compromiso con Dios de Deuteronomio 6:5, pues amó al Señor su Dios, con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas. (2 Rey. 23:25)
PREGUNTA:
El ejemplo de Josías nos hace preguntarnos: ¿Que tan serios somos en cuanto a erradicar de nuestras vidas los ídolos que nos alejan de adorar al único y verdadero Dios?
(G.G.)


